Geotecnia de Calidad

domingo, 28 de octubre de 2018

A LOS PIES DE MESSI. GEOLOGÍA DEL CAMP NOU.


Lo digo de entrada, y espero que sigáis leyendo. Soy culé. No sólo porque nací en Barcelona, sino porque estos últimos años he disfrutado de la magia de Messi, de su danza con el balón, que le permite hacer lo que para todos los otros es imposible. 



Imagen del nuevo Camp Nou

Sin embargo ninguna figura legendaria anda por un camino de rosas. Leo también ha sufrido, al menos hasta 2015, cuando caía sobre él una maldición: la de los penaltis fallados. Especialmente en el gol norte, que es donde yo lo disfruto cuando mi amiga Marta se acuerda de mi y me invita a un partido. 

Os parecerá difícil de creer, pero hasta 2015 Messi había fallado en diez ocasiones cuando disparaba en el gol norte, mientras que sólo en una ocasión el balón no entró en la red cuando chutaba en el gol sur.
Expertos futboleros, científicos aburridos, médicos, periodistas, políticos corruptos, taxistas de todo el mundo, el espía Villarejo, así como algún independentista ilusionado, habían intentado conocer el porqué de esta maldición, pero ninguno de ellos supo que la respuesta estaba en la geología.

Lo descubrí hace pocos años mientras perforaba sondeos en el Camp Nou, para el nuevo proyecto Espai Barça. A poca profundidad bajo el gol norte, recubiertas por sedimentos cuaternarios, existen pizarras, calizas, y otras rocas duras de edad Paleozoica; mientras que bajo el gol sur el substrato pre cuaternario está formado por arcillas azuladas de edad mucho más reciente, ya que son Pliocenas.

Cuando mi descubrimiento llegó a oídos de Messi, el problema se resolvió casi de inmediato, ya que como en tantas ocasiones, y en geotecnia especialmente, conocer la causa precisa de un problema es encontrar el camino de su solución.

Así que espero que Messi juegue con frecuencia sobre substratos arcillosos, ya que –aunque él no lo recuerde en el futuro- eso le facilita las cosas, en cuanto a penaltis se refiere.

Los éxitos de Ladislao Kubala en la década de 1950 fueron el detonante para abandonar el antiguo Estadi de Les Corts, donde se empezó a llamar culés a los aficionados.



Aquí podéis ver un vídeo de la construcción del Camp Nou. Fijaos en los medios utilizados, y la ingenua ausencia de medidas de seguridad.



El Camp Nou fue construido entre 1.955-1.957, con un presupuesto inicial de 66 millones de pesetas, aunque después costó 288 millones, en un preludio exitoso de desfase presupuestario que después fue copiado en todo el país, hasta la actualidad.

Bueno, en realidad el sistema ha mejorado: ahora puedes construir obras como un conocido pozo de inyección de gas. Ganas dinero mientras lo construyes, y después, una vez se demuestra que no es útil, porque provoca terremotos, el Estado te indemniza con una suma millonaria, mientras esperas la licitación de la desconstrucción, donde volverás a ganar dinero.


Como geólogo entiendo que después de haberse perforado -con éxito- muchos pozos de inyección de gas en todo el mundo, era difícil determinar que se iban a producir sismos en este. Evidentemente se podían haber efectuado más estudios específicos de la sismicidad, pero estos no dejaron de realizarse.

Para mi lo que resulta alarmante –a pesar de que pueda ser legal- es el sistema de contratación, que permitió la existencia de indemnizaciones por no puesta en marcha del proyecto. Como empresario sé que en algunos negocios se gana y en otros se pierde. Nunca el Estado me ha indemnizado por negocios fallidos. Pero cuando hay bancos y grandes empresas por medio los Gobiernos flaquean. Y encima la factura la pagaremos entre todos en el recibo del gas durante 30 años. Inadmisible.

Plataforma Castor de inyección de gas

El Camp Nou se emplaza en la zona de influencia de la Riera Blanca. Esta riera histórica nace en la vertiente marítima de la serra de Collserola –Barcelona se emplaza entre esta montaña y el mar- y desemboca en el delta del Llobregat cerca de la Plaça Cerdà, donde los sedimentos de limos arenosos y gravas de pizarra del torrente interdigitan lateralmente con arenas deltaicas.
La antigua vaguada de la riera fue rellenada con tierras, a fin de disponer de una superficie llana, y esta es una de las causas de que ahora los sondeos detecten, en algunos puntos, 5-6 m de relleno superficial de baja resistencia.

                        Barracas en la Riera Blanca, poco después de la construcción del Camp Nou.
Como siempre, la distancia entre el glamour y la miseria es reducida.


Mapa de la riera Blanca en 1933. Las diferencias de cota respecto de las actuales permite deducir el espesor de las tierras de relleno.

Por debajo de estos rellenos antrópicos se encuentra el terreno natural, formado por arcillas rojizas que alternan ciclicamente con limos marrón claro y niveles de costras calcáreas, duras, pero de poco espesor. También existen paleocanales de gravas de pizarra de origen torrencial. Las arcillas rojas fueron originadas por conos de deyección coalescentes que descendían de Collserola, mientras que los limos podrían ser de origen eólico, y las costras paleosuelos originados en períodos de clima árido.
Todos estos sedimentos son en general muy compactos, están preconsolidados, y constituyen el Pleistoceno (Cuaternario antiguo) del Pla de Barcelona, que en esta zona tiene un espesor variable entre 20-35 m. Es en estos materiales donde apoyan las cimentaciones actuales del Camp Nou, que nunca tuvieron problemas geotécnicos significativos.
El substrato de base de los depósitos cuaternarios es Plioceno: arenas y arcillas margosas primero, y arcillas azuladas en profundidad. 
Arcillas gris azuladas Pliocenas. Aquí Messi no falla los penaltis.

Por debajo se encuentran sedimentos rojizos: lutitas con abundantes gravas angulosas de rocas metamórficas, que pertenecen al Mioceno.
Finalmente existe el substrato profundo paleozoico, -la pesadilla de Messi- con pizarras, filitas, areniscas y calizas, meteorizadas, plegadas y fracturadas, que abarcan buena parte de los períodos de dicha era. La presencia de este basamento a relativa poca profundidad, se puede interpretar como la continuación hacia el sur de los relieves de los turons del Carmel, Putget, Monterols, etc. 
A poca distancia hacia el Noroeste, al otro lado de la Avenida Diagonal, existe una importante falla normal, que pone en contacto el granito de Sarrià-Sant Gervasi, con las rocas descritas, que configuran el bloque hundido de la fractura.
En la zona del gol norte los sedimentos pliocenos y miocenos casi no existen, y a veces el cuaternario apoya directamente sobre las pizarras, mientras que es en el gol sur donde las arcillas azuladas pliocenas tienen un importante espesor.




Perfil geológico oeste - este



Perfil norte-sur (cambios en profundidad: rocas paleozoicas a la izquierda - arcillas pliocenas a la derecha). 

Los sondeos realizados permitieron visualizar la complejidad geológica en este sector de Barcelona, que incluye algunas fallas normales que afectan al substrato y a los sedimentos Terciarios.


Fijaos, tal como me advierte mi compañero de trabajo Manel, que en el subsuelo del Camp Nou coexisten arcillas azuladas y arcillas rojizas. Los colores del escudo. No podía ser de otro modo. ¡Ostras, si hasta el subsuelo del Camp Nou es Blaugrana! No sólo tenemos a Messi. Los Dioses de la Geología también nos son favorables.


La remodelación del Camp Nou, y la creación del Espai Barça en las zonas adyacentes, contempla una rehabilitación estructural del estadio, la creación de una tercera gradería totalmente cubierta; y una ampliación y nuevo diseño de la fachada, que será bastante transparente.
A fin de evitar asientos diferenciales entre la vieja estructura y la nueva, esta fachada se apoyará sobre pilotes profundos, empotrados en los substratos pre cuaternarios. En otros puntos se requerirán micropilotes, obligados por las limitaciones de espacio. ¡Y todo ello sin dejar de jugar!
Alrededor del estadio se construirán nuevos aparcamientos subterráneos, edificios de oficinas, etc. El actual Palau Blaugrana se trasladará al emplazamiento del Mini Estadi, el cual ya está casi construido en Sant Joan Despí.

Aquí os pongo un video con los trabajos previstos: 


La investigación geotecnica que llevamos a cabo en el Espai Barça, así como en el propio estadio, comprendió cerca de 60 sondeos, con profundidades de hasta 50 a 60 m en algunos de ellos.
Si me preguntáis la razón de esta profundidad os diré que si no se hubieran alcanzado los substratos pre cuaternarios, no hubiera sido posible comprender la estructura geológica del emplazamiento.
Agradezco a los servicios técnicos del Fútbol Club Barcelona que entendieran rápidamente estos conceptos, y aceptaran nuestra propuesta de sondeos profundos, aún a pesar de que tenían otras ofertas más económicas con perforaciones más someras.


Mapa de sondeos en el Camp Nou

Los sondeos fueron todos a rotación con extracción continua de muestra, incluyendo ensayos SPT, toma de muestras inalteradas y ejecución de ensayos presiométricos.
Se instalaron unos 15 piezómetros, ya que existe un nivel freático entre los 20-25 m de profundidad, con un claro gradiente en dirección al mar.
Algunas perforaciones atravesaron los cimientos existentes, para determinar su cota de base y terreno de apoyo.
También se hicieron, en 2017, estudios geofísicos en sondeo, tipo P-S suspensión Log, para determinar las características sísmicas del terreno. Las vacaciones de Navidad se acercaban, y aquel día nuestro equipo disfrutó de lo lindo.




Realizar sondeos en un estadio de fútbol como el Camp Nou, en plena temporada de Liga, y con partidos de la Champions League intercalados entre semana, no fue tarea fácil. En los sondeos exteriores al estadio se utilizaron sondas convencionales sobre camión, mientras que  en el interior del estadio, el acceso entre y por debajo de las gradas y otras instalaciones obligó a usar sondas de reducidas dimensiones, pero capaces de perforar con garantía a las profundidades requeridas. En definitiva se utilizaron hasta 4 máquinas distintas.
Los trabajos duraron varios meses, ya que el día anterior al partido había que dejarlo todo limpio, y retirar las máquinas fuera del recinto; y el día post partido había que emplazar de nuevo las máquinas, lo que a veces precisaba varias horas de trabajo.

Todos los que habitáis en el mundo geotécnico conocéis que durante la perforación se utiliza agua: para refrigerar, subir ripios, revestir las paredes del sondeo, etc. Esta agua debe gestionarse después. Ello permitió constatar hasta qué punto a los culés les gustan las pipas, ya que sus cáscaras van a parar a las redes de saneamiento, obstruyéndolas a menudo, con lo que un trabajo extra en ciertos sondeos fue eliminar primero las dichosas cáscaras. Por eso propongo que a partir de ahora, en el nuevo Estadio se prohíban las pipas, y se promuevan las palomitas. Los futuros geólogos me lo agradecerán,… y los del equipo de limpieza y de fontanería también.
Perforando bajo las gradas.

Al planificar la campaña de sondeos tuvimos plena libertad para acceder a todos los puntos que se consideraban geotecnicamente interesantes, con el único condicionante de la accesibilidad. Sin embargo pronto descubrí que en el Camp Nou, futbolistas aparte, el auténtico rey es el césped. Lo único que teníamos prohibido era pisar el césped, cosa que sólo hacen los jardineros y los jugadores profesionales (aunque más de una vez vi algún partido de “costellada” entre directivos de alguna multinacional, que seguro que pagó un pastón por ello).

Me hubiera gustado plantear un sondeo en el centro del terreno de juego, y también otros dos en cada punto de penalti, por lo menos. Ello hubiera contribuido a una mejor comprensión de la complejidad geológica, y no me negareis que hacer una foto de las sondas perforadoras desde un dron, hubiese sido impagable. Vaya, un gol por toda la escuadra.

Pero el césped es el rey, y me tuve que contentar con sondeos fuera de él. Me consolé pensando que si Messi no pierde su ambición por el gol, podré seguir admirándolo en el nuevo Estadi. Siempre claro que mi amiga Marta siga invitándome de vez en cuando. Hola, Marta, estás ahí?


Isla de Fraser, Australia

Dicen que es la isla de arena más grande del mundo, y mide 120 km de largo por 40 de ancho. Se encuentra a poca distancia de la costa este de Australia, y el único medio para moverse por ella es con un todo terreno.

En el interior hay lagos de agua dulce con alguna de las playas más bonitas que he visto nunca, como esta del Lago Mackenzie.




Por su costa oriental se conduce directamente por la arena húmeda de la playa, a lo largo de 70 km, donde con precaución puedes circular a 60 Km/hora, cruzando de vez en cuando los ríos que se alimentan del nivel freático.

Aquí no te puedes despistar, ya que cuando sube la marea la playa desaparece, y si no eres precavido tu coche también.





La arena es pura, de cuarzo inmaculadamente blanco, y a menudo los vientos predominantes del sureste forman dunas parabólicas, en lucha constante con la selva que ocupa el interior. De hecho toda la isla es un activo mar de dunas.



Cuando conduces por el litoral debes tener puesta la vista en el cielo, ya que es en la playa donde aterrizan las avionetas que traen a turistas acomodados.



Bañarse en el mar no es lo mejor que puedes hacer en Fraser, si no quieres morir. Las corrientes te arrastran mar adentro, los tiburones aquí son peligrosos de verdad, y las medusas -algunas de ellas enormes- pueden ser mortales. Sin embargo, en Indian Head, al norte de la isla, existe el único afloramiento rocoso de la isla, donde las olas forman pequeñas piscinas naturales donde disfrutar del agua.



La costa occidental de la isla es frecuentada a menudo por ballenas, que reposan aquí antes de su arriesgado viaje hacia las gélidas aguas de la Antártida.

Cuando el mar está en calma, y las ballenas tranquilas y curiosas, hasta puedes lanzarte al agua desde una barca, y nadar con ellas. En nuestro caso estábamos preparados para la ocasión, pero la madre y la cría que se nos acercaron no estaban de humor. Otra vez será.




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