jueves, 13 de junio de 2013

SANGRE Y PETRÓLEO EN LA PLAYA DE BARCELONA



La primera vez que la sangre tiñó masivamente de rojo la arena de la playa fue en el verano de 1.936, cuando 44 militares sublevados se equivocaron de lugar y bando, y acabaron detenidos y asesinados por las milicias republicanas. Lo que vino después fue peor. Hasta 1.706 hombres y 11 mujeres, entre ellos el abuelo de mi esposa, fueron fusilados después de la guerra en las playas del Camp de la Bota, cerca de donde ahora se sitúan las desiertas plazas del Fórum de las Culturas.
La represión franquista fue cruel, precisa, y dilatada en el tiempo, ya que los fusilamientos se extendieron desde 1.939 hasta 1.952. Un macabro récord se alcanzó el 26 de Mayo del primer año, cuando 21 personas dejaron sus vidas. Los consejos de guerra se ventilaban rápido. A veces una denuncia de un vecino rencoroso era suficiente para desencadenar el proceso. Nieves Bouza, una chica de 22 años, sin ningún delito de sangre, miliciana de retaguardia, cocinera y lavandera, fue asesinada por estar simplemente afiliada a la CNT.
Jugando a los fusilamientos. Barcelona, 1.937
El mecanismo de los fusilamientos era siempre el mismo: al anochecer los presos eran recluidos en capilla, donde se les permitía escribir una última carta, obviamente en castellano. Antes del alba eran trasladados desde la cárcel Modelo hasta un terraplén de tierras frente a la playa. La presencia de las furgonetas, y de secretas vigilando que nadie saliera de las vecinas barracas, advertía a sus habitantes de que aquella noche había “trajín”. Los tiros de gracia del capitán permitían contar los muertos de la jornada. En el certificado de defunción se lee “causa de la muerte: hemorragia interna”. Es decir, que los ajusticiados en realidad estaban enfermos, y las balas aliviaban su dolor. Al amanecer, mientras los restos de sangre sobre la arena eran lavados por las aguas del Mediterráneo, los cadáveres se amontonaban en el Fossar de la Pedrera, en Montjuïc.
Carta de despedida de Ceferino Llop, antes de ser fusilado. ¿Llegaría la cartera a su esposa?


Los fusilados morían de hemorragia interna
 Las barracas del Camp de la Bota se situaban un centenar de metros al sur de la desembocadura del Besós, en el límite entre Sant Adrià y Barcelona. Aún más al sur estaba el barrio de Pekín, barracas así llamadas porque sus primeros habitantes fueron unas familias chinas que habían vivido en las Filipinas, de donde fueron expulsadas cuando la antigua colonia se independizó. Quizás sus descendientes se han movido recientemente al litoral de Badalona, donde existe el mayor Chinatown industrial del país. 

Camp de la Bota, y barracas de Pekín, en segundo término
 Las de Pekín y Camp de la Bota crecieron directamente en la playa, junto al antiguo Castillo de las Cuatro Torres, levantado inicialmente por tropas francesas que ayudaron a Felipe V en el asedio de Barcelona de 1.714, y remodelado en 1.858 por Zapatero (no el que pensáis, sino otro que fue Capitán General de Catalunya).

Maniobras militares en el Castell de les Quatre Torres. Siglo XIX.
 Los franceses hacían prácticas de tiro contra un terraplén de tierras, “butte” en francés, y de ahí quizás deriva el nombre de Camp de la Bota, antaño también conocido como barrio del “parapet”.
Hasta 667 barracas y 3.415 habitantes llegaron a malvivir entre el Besós y el cauce de la riera de Horta (Rambla Prim), tomando agua de estas cloacas a cielo abierto, y de la acequia de la Madriguera. Los ecologistas y las depuradoras todavía no habían nacido, y lógicamente los desperdicios eran directamente arrojados al mar. En 1.949 se creó un Servicio de Represión del Barraquismo. Ya debía ser triste vivir en una barraca, pero que encima te repriman por ello… Parecen otros tiempos, pero la última barraca no desapareció hasta 1.989.

Barraca del Camp de la Bota. Isidre Nonell, 1.901.

 
Inundaciones en el Camp de la Bota, 1.962

 
Decenas de años de lanzar basura al mar tienen su repercusión medioambiental. Además, las corrientes litorales procedentes del norte, también arrastraban al Camp de la Bota, no sólo nuevas capas de arenas, sino también los hidrocarburos, alquitranes y demás bonitas filtraciones procedentes de las industrias petroquímicas que ocupaban las playas de Badalona, hasta que a un alcalde moderno y un poco yuppi se le ocurrió que ahí debía haber una linda playa, así como un canal de navegación interior, que la crisis ha dejado en un canal seco lleno de matojos.
Escuela de los Padres Escolapios, en 1.967. Camp de la Bota. Los que están de lado a la pizarra pagan menos y suspenden. El que está de espaldas lo tienen crudo. Será así la ley Wert?
Las arenas acumularon en sus poros una pegajosa sustancia negra, putrefacta, llena de materia orgánica y de hidrocarburos. Un verdadero sapropel, que convirtió los sedimentos en una especie de arenas bituminosas que nada tendrían que envidiar a las que ahora se explotan masivamente en Canadá.

 Recuerdo que de pequeño, en la no lejana playa de la Barceloneta, era frecuente quedar con el pie pringado por una sustancia negra, de la que ahora sé su origen.

 
No sé si los responsables energéticos del país leen este blog, pero yo me olvidaría de plantear el fracking en la bonita Garrotxa, y me centraría en las playas del Fórum. Cuando hacemos sondeos en la zona, detectamos alrededor de 2.0 m de espesor de arenas sapropélicas. Si cuantificamos su extensión en una franja de alrededor de 100 m de ancho, por una longitud próxima a 1.0 km, hasta el Port Olímpic, resultan 200.000 metros cúbicos. La porosidad de estas arenas es próxima al 25%, es decir que tenemos una reserva de 50.000 m3, cincuenta millones de litros de hidrocarburo de baja calidad, pero que quizás nos sacarían de la crisis. Al menos a mi familia y los cuatro amigos que tengo entre Linkedin y Facebook.

Lavadero con igualdad de género en el Camp de la Bota, 1.960

Ahora que está de moda fomentar a jóvenes emprendedores, estaría bien que alguien tipo Barcelona Activa me financiara. No soy joven, ni probablemente emprendedor. No he estudiado en Esade y no voy a los encuentros de NetWorking en Biz-Barcelona, pero ahí dejo la idea.
El plan no sería malo, ya que tendría dos efectos colaterales beneficiosos. Al final la arena de la playa quedaría limpia, y mientras durase la explotación de la reserva energética, disminuiría el número de turistas que nos visitan. De lo contrario Barcelona va a morir de éxito, convertida en un parque temático sin personalidad.

El Camp de la Bota se encuentra en el delta del Besós. Los deltas actuales tienen una historia geológica joven. Nacieron hace sólo 15.000 años atrás, cuando al final de la glaciación que había hecho descender el mar unos 120 m (el agua estaba en los glaciares continentales), los océanos recuperaron posiciones próximas a las actuales, y luego se estabilizaron. Ante esta elevación del nivel de base, los ríos perdieron energía en la nueva desembocadura, y empezaron a depositar sedimentos, que iban progradando hacia el mar.
Mar adentro, sobre las antiguas gravas rodadas del cauce fluvial, se depositaban fangos y arenas finas, que quedaban después recubiertas por arenas fluviodeltaicas y litorales, de grano más grueso.
En el caso del Besós, sobre un substrato de margas azules pliocénicas, situadas hacia la cota -50 m, se encuentra una potente capa de una quincena de metros de espesor de gravas rodadas y arenas fluviales (el acuífero profundo del delta). La mayor parte de los rascacielos de la zona se han cimentado mediante pilotes hincados en estas gravas y arenas, hacia los 35 m de profundidad. Por encima de ellas reposan arenas muy finas limosas grises, típicas de prodelta, las cuales ofrecieron dificultades durante la construcción de las pantallas perimetrales de los sótanos de Diagonal Mar. Recubriendo las arenas finas se sitúan las arenas más gruesas fluviodeltaicas y litorales, entre las que se encuentran las contaminadas arenas de las playas del siglo XX. 


 Después de las barracas vino la gloria olímpica, la Ronda Litoral y finalmente el Fórum, que incluye una gran pérgola fotovoltaica, junto a la cual perforé hace poco unos sondeos para el amarre del Barco Hotel Sunborn Yacht. Gran parte de estas obras se emplazaron sobre terreno ganado al mar, así que las arenas sapropélicas se encuentran ahora a 7-9 m bajo la superficie.

Perforación de sondeos para el Barco Hotel Sunburn Yacht
Curiosamente en esta misma zona se construyó la Depuradora del Besós, oculta bajo el Fórum, que limpia las aguas del sector, pero continúa dejando negras las arenas sobre las que reposa.
Un poco antes de la crisis, entre la depuradora y la playa de la Mar Bella se proyectó el Zoo Marino de Barcelona, lo que me permitió efectuar un correcto estudio geotécnico, con sondeos profundos, piezoconos, tomografías eléctricas para la detección de antiguas escolleras, etc. El estudio geotécnico quedó muy bien y yo cobré una pasta, pero no sirvió para nada, porque el Zoo marino hizo aguas, y no llegó.

Perfil geológico en el futuro Zoo Marino

Ensayo CPTU en el Zoo Marino. Predominan las arenas hasta los 26 m, y los limos después.
Haciendo este trabajo en 2.008, el artista Jorge Rodríguez Gerada dibujó la cara de Obama en el gran solar. Era justo durante las elecciones y llamó a su obra “Expectation”. Hasta se podía ver desde el espacio. Mucha gente no entendió su trabajo, pero hablando un día con Jorge mientras él esperaba sus camiones de gravas coloreadas, y yo sacaba mi perforadora de donde iba un ojo de Obama, me dijo que la esperanza mundial por lo que haría el futuro presidente era enorme, pero que él estaba convencido de que en poco tiempo las expectativas se diluirían, ya que una vez en el poder, la inercia de los intereses de todo tipo le devorarían. Por eso él también hacía una obra artística condenada a desaparecer erosionada por la lluvia.
Yo añadiría que los pigmentos de la pintura y de la esperanza, se han mezclado en el subsuelo con las arenas bituminosas, los vertidos de las cloacas, y la sangre derramada.

Expectation, de Rodríguez Gerada, 2008.


Nepal, 1.981

 Si hay un país que ha condicionado nuestras vidas, éste es Nepal. No son sólo sus espectaculares paisajes y los senderos que hemos trazado en ellos, sino su gente, su cultura,  la amistad, y la sonrisa de los niños. Hasta cuatro veces hemos estado en Nepal, las dos últimas para adoptar a nuestros hijos, Maria y Xavier.

Durante el primer viaje, en 1.981, descubrimos un país todavía pristino, que después evolucionó rápidamente. En aquella ocasión, remontamos el solitario valle de Rolwaling, y a través  de un collado glaciar a 5.750 m de altura, alcanzamos el valle de Khumbu, y el pie del Everest.

Las fotos que siguen son de los primeros días de aquel trekking, de 25 días de duración. Más adelante, mostraré en este blog imágenes de las montañas más altas del mundo.

Templo de Swayambhunath, en Kathmandu.
Campos de arroz en terrazas


Columpio


Puente hacia el valle de Rolwaling




Gauhri-Shankar, nuestra primera visión de una cumbre de más de 7.000 m

martes, 19 de marzo de 2013

GEOLOGÍA DEL BARRIO CHINO. EL SUBSUELO DE LOS BAJOS FONDOS.



Chinos no había, y los paquistanís todavía no habían llegado. Cuando yo nací, justo en el límite del barrio, era el poco prestigioso Distrito V, que luego ascendió de categoría a Distrito I, y modernamente accedió a la antigua denominación de Raval, que significa extramuros, si bien ya hacía tiempo que la zona era prisionera entre la muralla de la Rambla y la posterior de las Rondas-Paral.lel. No hace ni cien años que se conoce como barrio Chino, un lugar con uno de los índices de densidad humana más altos del mundo, lleno de callejuelas estrechas, con la ropa tendida en los balcones, mal secándose en una atmósfera húmeda y pegajosa.

La Sexta Flota en el Chino
 Por sus calles corrí haciendo travesuras, intrigado por la cantidad de oscuros bares que había, por aquellas mujeres apoyadas en las paredes y por el ir y venir de los marinos de la sexta flota, que a mediados de los sesenta, eran los reyes del mambo, y que dejaban casi 2 millones de pesetas al día(y noche) en la ciudad. Durante el día el bullicio de la calle era intenso: afiladores, mercados, ultramarinos, droguerías y casas de gomas y lavajes. Pero al caer las sombras el Chino podía ser muy peligroso, y sólo el sonido de las llaves del Sereno, que acudía solícito a tus solitarias palmadas, calmaban los nervios de quien llegaba tarde a casa, y encima se había olvidado las suyas.



Fue Paco Madrid, un periodista de Barcelona (buena paradoja la suya), quien en 1.926 puso nombre al barrio, en una revista apropiadamente llamada “el Escándalo”. Quizás fue porque los maleantes solían llevar una fina hoja de afeitar (el chino), con la que cortar aquella zona de la americana donde suele llevarse la cartera... chinando al personal.

Bar de la C/ Escudellers

Situado en una depresión entre los relieves miocenos de Montjuïc y del Mont Tàber, la zona del raval constituía de antiguo el huerto de Barcelona, hasta que la eclosión demográfica de la ciudad lo invadió.


 Durante la baja edad media, el Raval se llenó de conventos. El primero fue el de Sant Pau del Camp, edificado junto a una zona pantanosa palúdica de nombre escatológicamente catalán: El Cagalell. A esta marisma, ya en fase de colmatación en aquella época, iban a parar los sedimentos de las rieras de Magòria, Valldonzella, Creu d’en Malla, y quizás también la de Malla, que era la de la Rambla (ver la entrada La Rambla. Una riera por todo lo alto).


A lo largo de los años, he tenido oportunidad de perforar bastantes sondeos en el Chino, la mayoría de ellos en el contexto de esponjamiento que ha impulsado el Ayuntamiento durante las últimas décadas.


 Los sedimentos del Cagalell están formados por arcillas grises, negras a veces, por la presencia de abundante materia orgánica. A veces se detectan niveles de turba, con presencia de materia vegetal todavía no descompuesta. A partir de ellos hemos podido delimitar la extensión de la laguna, que a grandes rasgos se situaba en el trapecio formado por C/ Sant Pau – Paral.lel – Nou de Sant Francesc – Paseo de Colón. El Cagalell llegó a ocupar una superficie próxima a 25 Ha.


Las lagunas litorales, como el Cagalell, se forman cuando las corrientes marinas depositan una barra de arena, alargada y paralela a la costa, que encierran un espacio interior donde se genera la marisma. En el caso del Cagalell, la barra arenosa se sitúa a la altura de las Drassanes, y bajo la estatua de Colon, dirigiéndose hacia Santa María del Mar y el Born a través del C/ Ample. Los lodos del Cagalell alcanzan hasta unos 16 m de espesor máximo en C/ Nou de Sant Francesc, situando su base hacia la cota absoluta -15 m.
Límite y espesor de los sedimentos del Cagalell
 Cuando se perforan sondeos, uno no se lleva la máquina a casa por la noche, con lo que la sonda queda expuesta a posibles robos o actos vandálicos. Contratar un guardia de seguridad no es una opción económica, y quedarse toda la noche junto al equipo, tampoco, salvo que se tenga insomnio. Una posible solución que he utilizado a menudo es contactar con los cabecillas de las mafias locales, y por un módico precio alguien se encarga de que a tu máquina no le pase nada. Incluso una vez me robaron, pero tras la oportuna reclamación, al día siguiente los utensilios desaparecidos volvieron a su lugar.


Es así como con los años he establecido una inquietante red de amistades peligrosas, que superan en número a mis contactos de Facebook y Linkedin juntos. Incluso alguna vez he vuelto a casa con flores y plantas regaladas por la matriarca de uno de los clanes, levantando un cierto resquemor en mi mujer.

Servicio de vigilancia

Una soleada tarde de hace ya 20 años estaba yo negociando uno de estos correctos y eficientes servicios de vigilancia, y cuando ya estábamos cerrando los flecos del negocio, en la C/ Sant Oleguer, apareció raudo y veloz un coche de la policía, que detuvo sin miramientos a mi interlocutor, dejándome a mí sin su servicio, y a la máquina sin protección.

  En honor a la verdad, tengo que decir que pese a su mala fama, casi nunca me ha ocurrido ningún percance trabajando en sitios como el Chino (una vez, en Sant Cosme, los niños, y no tan niños, del barrio jugaron a tirarnos piedras desde los tejados vecinos a la plaza donde trabajábamos, mientras yo estrenaba mi primer móvil llamando sin éxito a la policía, a la par que organizaba una rápida y cobarde huida).


En cambio, trabajando en un lugar tan ilustre como los aledaños del Hotel Juan Carlos I, en 1.992 me quemaron la máquina. Claro que en aquella época yo no sabía que los mayores delincuentes visten bien y se entrenan de jóvenes jugando a ser gamberros de postín. En otra ocasión, paradójicamente sondeando en lo que ahora es la Ciudad de la Justicia, unos simpáticos grafiteros decoraron a su gusto el camión de sondeo.

Bonita decoración grafitera con inteligentes mensajes

L’estany del Cagalell es geológicamente muy reciente, fruto del ascenso del mar (unos 60-80 m) al finalizar la última glaciación hace unos 15.000 años. Este ascenso fue rápido al principio, y más lento a continuación, con sucesivas fases de estabilización, durante las cuales las corrientes litorales formaban las barras arenosas mencionadas, ayudadas por los pulsos progradantes del delta del Besós.


Siempre he visto como muy fructífera la colaboración empresa-universidad, por lo que al observar los sedimentos orgánicos de la marisma del Cagalell, me puse en contacto con diversos equipos científicos, y aquí tengo que citar a mis colegas Josep Mª Palet, Santiago Riera y Ramón Julià.


Ellos dataron mediante el C14 la materia orgánica de los sedimentos, y así hoy sabemos que la laguna inició su existencia hacia los 8.000 años cal BC, mientras que en la época romana la laguna empezó a dejar de ser funcional, ya que se encuentran algunos restos de esa época por encima de las arcillas orgánicas.


Cerca de 15 m de sedimentos se formaron a lo largo de unos 6.000 años, lo queo implica una velocidad de sedimentación de cerca de 2.5 mm/año, probablemente algo mayor en realidad, ya que el sedimento ha ido consolidando y compactándose a lo largo del tiempo.

Cortes geológicos del Cagalell (realizados por Julià, R., Riera S., (2.012): "Proposta d'evolució del front marítim de Barcelona durant l'Holocè, a partir de la integració de dades geotècniques, intervencions arqueològiques i cronologies absolutes". Quarhis, època II, núm. 8, pp.16-37

Además, mis amigos se han dedicado, durante años, a analizar el polen contenido en la materia orgánica de las arcillas de la laguna (sí, hay gente de este país que no se dedica a robar, estafar, engañar y mandar a paseo el estado del bienestar). Cada grano de polen pertenece a una única especie vegetal, y algunos de estos granos, impulsados por el viento, cayeron en la marisma donde se mezclaron en su fondo con los lodos, y así se preservaron para un brillante futuro científico, mucho más glamuroso que sus polen-colegas actuales, que causan alergia a algunos ciudadanos.


Analizando las muestras de los sondeos, se puede establecer una columna palinológica, datada en el tiempo con el C14, lo que permite una reconstrucción paleoclimática y paleogeográfica de la zona litoral mediterránea, durante los últimos miles de años, ya que cada especie arbórea está ligada a un determinado ambiente.

Grano de polen de roble de los lodos del Cagalell
  De esta manera pudo determinarse como los robledales, propios de climas más húmedos, fueron dejando paso a otras especies con menor exigencia de agua, como el encinar, llegando incluso a detectarse la presencia de asentamientos humanos gracias a la existencia de restos carbonizados procedentes de las hogueras neolíticas.


Es con este tipo de trabajos como puede avanzarse en el conocimiento de la evolución climática del planeta, y mejorar la capacidad predictiva del cambio climático actualmente en marcha.


Las arcillas grises del Cagalell son de los terrenos naturales más blandos que hay en Barcelona. Son suelos normalmente consolidados, de plasticidad media a alta (CL a CH), con índices de poros próximos a la unidad, y índice de compresibilidad de Cc=0.25. Su cohesión no drenada es baja, del orden de 0.25 kg/cm2 en superficie, creciendo en profundidad de acuerdo con una ley cu= 0.25*σ’v.


Esta baja resistencia conduce a cimentaciones por pilotaje, o bien mediante losa cuando ésta se encuentra bajo uno o varios sótanos, con lo que la losa está al menos parcialmente compensada, lo que reduce el asiento. 
  
La cimentación de los edificios antiguos, es superficial, aprovechando (sin saberlo sus constructores) los 5-6 m de espesor de limos, arcillas y arenas con las que las rieras fueron colmatando la marisma en los últimos 2.000 años, y que presentan unas características geotécnicas mejores que los lodos de la laguna.
El nuevo y flamante edificio de la Filmoteca de Catalunya, en el mismo borde de la antigua laguna, tiene una cimentación profunda, habiendo sido una obra compleja, en la que se excavaron sótanos bajo el nivel freático, lo que obligó a un detallado estudio hidrogeológico, para que el necesario bombeo dentro de las pantallas perimetrales, no se tradujera en perjudiciales descensos del freático en el exterior de la obra, lo que podía haber acarreado asientos en los edificios próximos. 

También dispone de pilotes de unos 20 m de profundidad la torre Atarazanas, que es el único edificio alto de la zona. El monumento a Colón sin embargo, se encuentra ya sobre la barra de arenas litorales, a través de las cuales se han perforado recientemente unos pozos geotérmicos de 100 m de profundidad, que permiten climatizar eficientemente y de forma sofisticada la sala existente. Eso sí, el ascensor se estropeó hace unos meses, obligando a un espectacular rescate a 60 m de altura, y de momento no hay previsión de arreglarlo (cosas que tiene el país que, ciertamente, aburrido no es).



Irian Jaya 

Aparte de buscar los paisajes más bonitos del planeta, mi mujer y yo también nos hemos movido para conocer las más antiguas culturas, todavía vivas. En 1.991 fuimos a Irian Jaya, la parte indonesia de la isla de Papúa-Nueva Guinea. Allí conocimos la Edad de Piedra.

Primero visitamos a los Dani del valle de Baliem, relativamente ya conocidos desde mediados del siglo pasado. 
Poblado Dani en el valle de Baliem


Asando un cerdo con los Dani
Dani del valle de Baliem

Agradable balanceo sobre el río

 Después nos trasladamos en la avioneta de un misionero a zonas más remotas donde encontramos al pueblo Yali, que casi no habían tenido contacto con el mundo exterior. Estuvimos una semana andando de una aldea a otra, con guías locales, conociendo una etnia que pocos años antes habían conocido el canibalismo, entendido como un rito para adquirir las virtudes del enemigo muerto en combate. Lógicamente intentamos caerles simpáticos!


Mujeres Yali
 
Mostrando un libro con fotos de su gente a los Yali. Nunca antes habían visto una foto. Nunca antes habían visto un libro.







jueves, 13 de septiembre de 2012

HOSPITAL DE SANT PAU. GEOLOGÍA, BANCA, Y EL RESCATE DE LA PALMERA


Desde hace años, los banqueros de este país, y los del resto del mundo, se han dedicado a invertir sus ganancias en complejos productos financieros, opacos para el resto de los mortales, que paradójicamente los han pagado, reservándose opulentos sueldos, indemnizaciones y jubilaciones en un entramado de cuentas abiertas en paraísos fiscales de países sin escrúpulos. Poco o nada de estos beneficios revierten en el crecimiento económico de su tierra.
En contadas ocasiones, ahora y antes, alguno de ellos, cercano al final de la vida, cree que debe reconciliarse consigo mismo, y en un ciego ataque de altruismo decide devolver a la sociedad parte de sus rendas.
Pau Gil fue un banquero nacido en Barcelona, que desarrolló su negocio en París, ayudado en parte por la flota de 28 barcos que heredó de su padre. Invirtió en minería y ferrocarriles, y nunca se casó. En su testamento, legó la mitad de su fortuna a sus numerosos y felices sobrinos, ya que tenía diez hermanos (evidentemente los sobrinos desearon no tener tantos primos), mientras que la otra mitad: más de 3 millones de pesetas de 1.896, decidió donarlas al histórico Hospital de la Santa Creu, para construir un nuevo hospital en Barcelona. La única condición fue que llevara su nombre, y aunque no sé si el hombre era un santo, ahí nació el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

Se compraron unos solitarios terrenos de la finca de Can Xifré, en el límite norte del ensanche de Cerdà, en un espacio de 9 Ha. comprendido entre los torrentes de Can Milans y Can Melis, donde había existido una bòvila de la que se extraían arcillas para la fabricación de tochos. Eran terrenos yermos, ya que la filoxera de 1.890 había acabado con las antaño numerosas viñas. No había edificaciones entre la Sagrada Familia y el futuro hospital.

Esquina Pare Claret - Cartagena a finales del siglo XIX
Rieras y masias a finales del siglo XIX
Ejercicios militares con el Hotel Casanovas al fondo
El proyecto fue encargado a Lluís Domènech i Montaner, que diseñó una maravilla de pabellones conectados subterráneamente, y si bien el legado de Pau Gil no alcanzó para construir los 48 previstos, en 1.916 ya estaban en funcionamiento varios de ellos, haciéndose la inauguración oficial en 1.930.

Esbozo inicial de Lluís Domènech
Un problema temprano fue el necesario suministro de agua. Ésta llegaba a través de 2 minas de agua excavadas al pie del turó de la Rovira, que suministraban  alrededor de 20 litros/segundo. Hace unos años, durante la ejecución del estudio geotécnico de los nuevos edificios del hospital, tuve la oportunidad de visitar estas minas con los amigos de Geotec 262. Descendimos por un pequeño pozo, y nos aventuramos por la estrecha galería. En ocasiones teníamos agua hasta las rodillas, y a veces la bóveda de la galería estaba protegida con mampostería, pero en otras la roca estaba desnuda. Así pudimos cartografiar el contacto intrusivo entre el granito alterado a sauló, y las corneanas cambro-ordovícicas, o como éstas quedaban recubiertas discordantemente por los sedimentos arcillosos cuaternarios.
 
Hace años, el agua de las minas a veces se contaminaba, por las actividades agrícolas, o por el núcleo de barracas que creció en Mas Casanova en la década de los 60, y ello causaba los lógicos problemas no sólo al hospital, sino también a la fábrica de cervezas Damm, situada a poca distancia, en la C/ Rosselló, y que también usaba el agua de las minas para elaborar su producto. Estoy seguro que ahora utilizan un líquido algo más higiénico.
En los últimos años, el hospital ha experimentado un gran proceso de remodelación, que todavía no ha terminado, a pesar de las dificultades económicas y los recortes sanitarios, que espero que no nos retrocedan a difíciles épocas, cuando Joan Llimona hizo el cartel adjunto.

No sólo se ha construido el nuevo hospital, sino que los antiguos pabellones están siendo rehabilitados. Dentro de este proceso, se dotará de energía geotérmica a los edificios históricos, mediante la perforación de numerosos pozos de cerca de 100 m de profundidad, trabajos iniciados hace pocos meses por Catalana de Perforacions.

En estos pozos geotérmicos se aprovecha la temperatura constante de la roca y el agua subterránea a estas profundidades, de manera que si a través de un circuito cerrado se inyecta durante el invierno agua ambiente (fría), ésta sale caliente, y si en verano se introduce agua a mayor temperatura, regresa a la superficie algo más fría. Mediante una bomba de calor, estos diferenciales de temperatura permiten la climatización de los edificios, de una manera eficiente.
Recientemente nuestra empresa fue convocada a un concurso del Hospital, para el estudio geotécnico de dos nuevos edificios, destinados a la investigación. Los precios estaban ya muy ajustados, con lo que para conseguir el contrato añadimos como valor adicional la elaboración de un mapa geológico-geotécnico de todo el recinto hospitalario.
Utilizamos para ello los sondeos de anteriores campañas, realizadas por nuestra empresa, a veces en colaboración con Geotec262, así como otros sondeos que nos fueron facilitados por la Dirección del Hospital.




Tengo clara la utilidad de estos mapas desde hace más de 30 años, y hacerlos públicos es para mí casi una obligación, desde el convencimiento que su divulgación no resta a la necesidad de estudios geotécnicos específicos de cada obra, sino que ayuda a una planificación de los mismos más correcta y eficiente. Todo ello en el bien entendido que no salga el espabilado de turno (que haberlos haylos, aquí y en Castilla León), que temerariamente crea que a partir de estos mapas ya no hay que hacer sondeos.

Sondeo sobre afloramiento de calizas devónicas
La geología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau es un pequeño compendio de la de toda la ciudad. Situado en la parte alta del pla de Barcelona, y con una topografía que desciende hacia el mar, en su zona más elevada (Cartagena – Mas Casanova) afloran las calizas devónicas, las cuales forman un sinclinal que recubre a pizarras negras del silúrico, que a su vez, mediante un complejo sistema de cabalgamientos se superponen a corneanas cambro-ordovícicas. Estas últimas están afectadas por el metamorfismo de contacto inducido por la intrusión granítica tardihercínica, que subaflora en el lateral paralelo a Sant Quintí.

Calizas devónicas del sondeo anterior
Granito alterado a sauló, en la zona C/ Sant Quintí
 En dirección al mar, todas estas rocas paleozoicas del vertiente marítimo del turó de la Rovira, quedan soterradas bajo sedimentos de arcillas y limos pleistocénicos, con espesores que fácilmente superan los 15 m. Cerca de Pare Claret el substrato de estas arcillas dejan de ser las rocas paleozoicas, y pasa a ser las arcillas arenosas verde-amarillento pliocenas.
En el mapa se representa no sólo la distribución de estos terrenos bajo el hospital, sino también el tipo de substrato en cada punto, el espesor del cuaternario, y las isopiezas del nivel freático, ya que existe un flujo de aguas subterráneas en dirección al mar.

Arcillas pleistocénicas
 
Durante la ejecución de los sondeos para los nuevos edificios de investigación, me llamó la atención la presencia de una numerosa colonia de gatos, felices y bien alimentados, que campan a sus anchas por los jardines, y disponen de una serie de cómodas jaulas-comedero. Incluso existe una pequeña organización encargada de cuidarlos.

Geologato
Me encontraba yo un día testificando, también felizmente junto a un gato, un sondeo realizado cerca de Sant Quintí, donde se acababa de derribar el antiguo pabellón del Sagrado Corazón, destinado al tratamiento del cáncer, cuando una señora se acercó y me pidió permiso para entrar en el vacío solar. Me explicó que quería fotografiar la única palmera que allí había.

Antes de marchar me relató, entre sollozos, que había sido médico durante años en aquel pabellón, que la palmera en cuestión había sido plantada por ella, y que en su época salía al pequeño jardín que la rodeaba, con los enfermos oncológicos, a buscar un poco de luz, sosiego y esperanza.


Estaba preocupada por si las obras iban a terminar con su palmera, y yo la calmé diciéndole que transmitiría a la Dirección del hospital su temor, cosa que hice rápidamente. Cuando pasadas una semanas volví al solar, para el control de los piezómetros instalados, la palmera ya no estaba. Había sido trasplantada a otro punto del hospital.
En estos tiempos confusos, cuando la banca que nos ha hundido es rescatada, el país está al borde de la quiebra, Millet sigue jugando al tenis en su jardín, los logros sociales conseguidos en décadas se van al traste, y los ricos son aún más ricos mientras las empresas honestas tienen que cerrar, y enviar la gente al paro, me consuelo pensando en que ha llovido mucho desde el devónico, que los gatos siguen siendo felices en Sant Pau, y que la palmera rescatada seguirá dando un poco de tranquilidad a quien la necesite.


Svalvard
En 2.004 navegamos con el rompehielos Polar Star por el archipiélago de las Svalvard, unas de las islas más septentrionales del planeta, que alcanzan los 80º de latitud, muy al norte de Noruega, país al que pertenecen, y del que distan más de 1.000 km.

Frente del Glaciar Mónaco
 
 Su capital es Longyearbyen, que cuenta con una universidad polar, y en cuyos alrededores existen importantes minas de carbón, explotadas por los rusos.
Longyearbyen
Cada día hacíamos excursiones a pie y en zodiac, contemplando un paisaje espectacular.
English glacier, con el Polar Star al fondo
Polar Star
 Nos adentramos en la banquisa, hasta llegar a 800 km del polo. Divisamos osos polares y nos pasamos horas enteras con el buque varado en el hielo, extasiados ante sus evoluciones, que incluyeron devorar una foca recién cazada.